viernes, 2 de marzo de 2012

(con) versando con Cecilia Quílez




Creer que se puede explicar la intimidad del proceso de escritura (especialmente en poesía) es un error, ni siquiera el propio autor puede.  Sin embargo el gesto, la voz y la mirada complementan de alguna forma los versos. Eso es precisamente lo que sucede cuando te acercas a Cecilia Quílez, al menos a mí me ocurrió. Transmite serenidad, familiaridad, cercanía y hogar.

Ella transforma los acontecimientos en experiencias y viceversa. Y además lo hace con una poesía que envuelve con su carga de imágenes y su simbolismo. Su particular enfoque escruta el interior y aún cuando conversa parece estar pensando más allá, como sumergida en otras profundidades.

Estuvimos en su casa, en una preciosa terraza con Gabriel (su perro), un vino y sus poemas:



En su blog un poco más de ella:



Gracias, Cecilia, por permitir esta pequeña invasión en tu universo. Fue un placer disfrutarte y escucharte. Muchísimas gracias.

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