sábado, 25 de julio de 2015

(paisaje mudo)
























seis horas y un ladrido
para decir
esta tristeza
que me sostiene oscura
y me sostiene múltiple

—desolación—

seis horas y un ladrido
desentrañando
esta prerrogativa de telescopios
que me añade mujer
y me divide en círculos

seis horas disgregándome
seis de quirófano
y seis para asumir
que el acierto no es
—no es bajar al pozo—

que el acierto no es
y me deshabla  
como un suicidio azul de tan antiguo.

foto: Sofía Santaclara

viernes, 10 de julio de 2015

"that is the question"





















yo no supe
a los hombres que amé
ni supe sus vertientes
sólo los acogí
como a niños caídos

(para sobrevivir
chupaban mis pezones y mi sangre
chupaban mis palabras)

con el tiempo he sabido
que un hombre necesita a una mujer
no al contrario.

foto: lara zankoul

martes, 30 de junio de 2015

(un mínimo poema)
























eres buena
—me dice—
puedes abrir palabras
llenarlas
de porvenir
de rumbos y de enjambres

puedes llenarlas

inventar una prótesis
para el vacío
y un murmullo de acacias

eres
por música y por esencia
una bahía
y un asidero

(y yo no sé qué hacer con tanta fe
apenas este mínimo poema)

puedes llenarlas
—me dice—
y me inaugura en árbol.

 [a Jaume Suau]

foto: anka zhuravleva

miércoles, 17 de junio de 2015

(el flautista de hamelín)
























como una travesura surges
para hacer el recuento de mis sombras
les prometes un rostro
un nombre
y una piel donde alzarse
les hablas
de la resurrección del tacto
de la esperanza
que ocupa su lento territorio
y no quiere bautismos —sólo tréboles—
les hablas
de un poema
con grandes tragaluces
y una legión de puntos suspensivos
del mar
y la memoria de unas medias de nylon

les hablas de auspiciar la desbandada
y de la vida aún

         no sabes
que no me pertenecen.

foto: anka zhuravleva

viernes, 12 de junio de 2015

(terraza de verano)
























escribo
hay que escindirse
escindirse en los átomos
y soportar
la trascendencia
(la luz de la farola
ese saxo sonámbulo
la desmesura)
hay que escindirse
repito
hacer un verso
que aguante tres ejércitos
y una pronunciación de nubes
un verso
para confabular
esta noche
en este instante
a todos los gorriones en tu espalda.

foto: rafael roa

domingo, 7 de junio de 2015

(gravedad)
























allí donde la pausa
y la metáfora
se conectan
hasta morirnos círculo
una ciudad varada en tus pupilas
        me retiene.

foto: anka zhuravleva

lunes, 4 de mayo de 2015

(sumergida)




















vivo en el lenguaje
y en las alegorías

perfectamente quieta perfectamente apátrida
vivo por duplicado
aquí y en mi lugar de muerte

una parte de voz 
una parte de lluvia

—voy y vengo en la noche
para no desdecir las pérdidas

me exhorto
en un tiempo sin tribus
y desciendo
por el agua desciendo
a la concavidad de lo invisible.

foto: jason de caires taylor

viernes, 20 de marzo de 2015

"Este cuento se ha acabado" Poesía (2014-1977)



Yo no suelo recomendar libros de poesía, creo que uno llega a ellos porque previamente hay una búsqueda, una necesidad que nos vincula a determinado poeta, a su obra, en resumen: una causalidad. Así me sucedió a mí con Luis Miguel Rabanal.

Su manera de decir, de indagar, su mirada que convoca y sugiere, su percepción, su extrema sensibilidad y una extensa obra poética han dado lugar a un libro que hoy, en contra de mi costumbre, sí quiero recomendar con vehemencia y admiración: “Este cuento se ha acabado”, una joya que lleva consigo un frontispicio de Antonio Gamoneda, un prólogo de Tomás Sánchez Santiago y un epílogo de MJ Romero, ¿se puede pedir más?

Anótenlo y no se lo pierdan, el profundo conocimiento de este hombre-poeta es un auténtico regalo para cualquier lector de poesía.








(mon amour firestone)


Lo mejorcito de la autopista
es viajar contigo, claro,
y después los parkings no vigilados
donde poder acariciarte más a gusto.
Es este nuestro trato: tú conduces
y yo toco tus rodillas metálicas,
humildemente tuyo. En ocasiones
tus nervios no me permiten jugar
como quisiera y me llamas suicida,
pero son las menos.
Mejor que todo eso es volver
a nuestra casa, y ducharnos, y contar
los accidentes que tuvimos con fortuna,
y engrasar nuestra complejísima
ortopedia. 



De O podríamos amarnos sin que nadie se entere (1988-1989)



*Pídanlo ya en su librería o en la web de la editorial: AQUÍ

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