miércoles 6 de enero de 2010

Tu voz me crece


Te pensé metódicamente en una primavera de lirios
con tu piel impregnada de antiguos gemidos.
A veces, cuando el silencio entornaba los ojos
cantaban suavísimas tus caderas en mis oídos.

Te añoré fervientemente en un otoño de hojas,
echaba de menos tus piernas enlazadas a mi cintura,
tus manos recogiendo cada una de mis dudas,
y el escalofrío de mi espalda intuyendo tu locura.

Te amé en la distancia de las frías noches de invierno,
en la ternura de mis guantes, en tu cuerpo ausente de mí.
Te amé con entrega absoluta, en el cielo y en el infierno.
Te amé, hasta en los gélidos amaneceres deshilvanados de ti.

¿Por qué permaneces aquí? ¿Quién te invito a venir?

Cuando el silencio me envuelve, tu voz me crece solemne.

lunes 4 de enero de 2010

Inocencia mutilada


“Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste” (Alejandra Pizarnik)


La soledad poco a poco había logrado derrumbarla y como un espectro indefinido viajaba en su mirada. Sumaba demasiadas derrotas para su corta edad.

Una noche el diablo miró de frente a sus ojos y en un abrazo ensayado le prometió un paraíso. Un edén extranjero: sin hambre y con dinero. Le ofreció una vida de playas y nuevos juegos y, con palabras expertas sin escatimar promesas, le robó la inocencia.

Ella imaginó a su madre con vestidos nuevos, a sus hermanos con uniforme de colegio, una estufa de leña y –quizás- también una nevera.

Durante el largo viaje en barco tuvo que soportar un recuento interminable de violentas humillaciones. Se le helaron los huesos durmiendo al cielo raso. Cada noche soñaba con la esperanza de un futuro mejorado. El corazón expuesto a la luna y sobrecogido en el eco de una oración que su madre le había enseñado:
- Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre...

Y llegó al otro lado del mundo.

Las noches se hicieron densas y eternas. Aprendió a someterse paulatinamente a la tristeza con la obediencia callada de los que no tienen nada. Logró resistir aferrándose a los recuerdos con el güisqui anestesiando su garganta, con palabras desgastadas, con la amenaza inquietante de una muerte silenciosa y con los sueños inyectados desde una minúscula jeringuilla hasta el centro mismo de su mente, en una falsa plenitud efervescente.

Se acostumbró a las sombras sintiendo que la vida se le escapaba entre las luces de los bares y entre las melancólicas sábanas de pensiones inmundas. Todos los días, al caer la tarde, en la misma furgoneta emprende el camino hacia el paraíso prometido con el único deseo de no tener que regatear su precio y sobrevivir un día más en la inercia del miedo.

Por las noches aprende a tragar dolor y olvida con lágrimas su vieja muñeca de trapo, mientras en el retrovisor de un coche se pinta de rojo los labios.

Y sigue rezando a Dios con palabras de silencio, y en esa oración inventada sólo suplica que le dé otro cielo.

domingo 3 de enero de 2010

Infiel



Ayer no te vi,
y las manzanas me hablaron de ti,
de tu tiempo de otoño, de tu pelo y de tu nombre.

Ayer no te vi,
y la noche ladraba versos en tu ausencia;
murmullos, ojos, labios y mares ondulados.

Ayer no te vi,
y las sonrisas murieron regresando a su tumba,
el invierno creció y divagaron las esquinas quejumbrosas.

Ayer no te vi, y viajaste en mi boca y en mi osadía.

lunes 28 de diciembre de 2009

Lloveré de ti




Dime por qué todavía anidas en las acacias,
por qué tu aroma es interminable
y por qué acarician tus dedos mi pensamiento.

Dime que ya no recuerdas mi nombre
y deshojaré las tristezas de una en una,
mientras me sucedo en palabras de otro alfabeto.

Dime que no hay niebla alojada en tu garganta,
que no soy imagen ni semejanza,
y sigilosamente migraré de tu cuerpo.

Dime que ya no buscas la gota en mis entrañas,
y me desmoronaré de tu sombra
para cerrar los ojos, para lloverme de ti.

Dime que ya no sueñas paisajes de arena,
porque no eres y no fuiste. Y solitariamente
fluiré en el leve instante de una duda errante.


Dime por qué soy inexplicable

allí donde los párpados caen repentinos y noctámbulos,
allí, donde arde desde siempre el mundo.

(Enterraré tus versos con los muertos de los muertos

para borrar la indescifrable huella de tu piel)

domingo 27 de diciembre de 2009

Sinestesia

_______________________________
Seré esta noche rocío azul de luna,
y el hechizo será un mes de locura;
un mes de palabras y de solemnes auroras;
un mes de amapolas y de verde aceituna.

Tus ojos serán primavera renovada
y olvidaremos las miradas oblicuas
en el cajón de la memoria ignorada,
porque tú y yo seremos noches antiguas.

Y seremos:

una esperanza con vestido rojo y nuevo;
un crepúsculo de rizados cabellos;
la blanca sonrisa en el verde acebo;
y los atardeceres con color de fuego.

Y seré el desorden sempiterno de tus manos
en la ráfaga de un verso nocturno y abstracto
que habitará tu piel con remolinos y suaves trazos,
porque seré tu sangre y tus estremecidos labios.

Y seré el corazón que gravemente excede el hábito.

domingo 20 de diciembre de 2009

Con el alma enredada en poesía (A Rubén)



“En un pensamiento creativo viven mil noches de amor olvidadas y lo llenan de altura y excelsitud.” (Rilke)

Cuando los versos respiran en mis dedos,
dejo de ser y me transformo,
me imbuyo en los ecos del silencio y soy:
soy el azul ocaso de una tarde de Abril,
soy el beso que te hará preso de mi memoria,
soy el girasol, el nardo, el mar y la caracola,
soy –también- la suave marea que mece el día.
Soy un fugaz abrazo y una gaviota volando,
soy amor, soy dolor y oscura melancolía.
Y puedo llorar lágrimas retrospectivas,
e incluso sanar futuras heridas,
puedo llover, sembrar, florecer, germinar,
porque si muero esta noche en mis versos,

renaceré voluntaria con el alma enredada en poesía.

jueves 17 de diciembre de 2009

Pasión



Rasgando el ritual de tu embeleso,
me bautizo clandestina en tus labios.
Absorta, me inundo de ti y me afano
en el proceso de reconocerte.
Me controlan los primigenios impulsos
y el mundo se pinta de rojo.
El lenguaje del deseo es obligatorio
por y entre tu vientre: - ¿Bailamos?

Después no podrás ser, sino en mí,

y en el umbral de mi voz entrecortada.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Con distinto nombre



Conozco la oquedad de tus palabras
con resaca amarilla, de agua y de latón.
Palabras de memoria carcomida.
Parece que fueras la misma página,
y usaras el mismo sueño con distinto nombre.
No existen amores instantáneos ni reciclados,
bastó un soplo de exasperación
y los espejismos se diluyeron en la arena sin adiós...
Mientras, yo me desprendo de la piel de tu memoria
y de las trampas de tus sucesivas humanidades.


Quédate en tu desorden, ¿a quién le importa el nombre?

viernes 11 de diciembre de 2009

Confieso

_______________________***
Confieso que he pecado en el negro asfalto
que alfombró mi desnudez adaptada y conforme,
en el oscuro ocaso de una tarde de cobalto,
en la cosecha del viento, al borde de tu abdomen.

Confieso que he pecado en la retórica de tus labios,
en la resurrección de tu piel y en la urgente necesidad
de los azules que se tiñen con afanes sin presagios.
A dentelladas y a mordiscos. Con infinita ansiedad.

Si alguna vez después de haber pecado, he llorado,
no pienses el motivo, es tan sólo el llanto furtivo
del encuentro con tus manos y el deseo suspendido,
son lágrimas que brotan de un amor superlativo.
.
Confieso que he pecado delirante de ti, pero contigo.

miércoles 9 de diciembre de 2009

La eternidad de un verso




Un día olvidaré el sabor amargo de las lágrimas,
el insomnio indeleble de la lámpara gris en la mesilla,
los huecos y relieves sin tu risa,
la inútil existencia de mi vida
y nos encontraremos en la otra orilla.

No habrá sollozos ni desventuras,
no habrá almanaques ni sombras de despedida,
solos -tú y yo- en el fondo de un mar de cristal:

____________________________ nuestra capilla.
¿Acaso no puedo prometerte amor en otra vida?
¿Será legítimo esperarte tanto tiempo?
Te esperaré en la eternidad que crece infinita,
porque sólo en tus brazos naceré de mí misma,
y porque sólo en tus versos seré poesía.

Un día, sé que algún día me amarás desbordándote,
y volveremos a ser en la otra orilla.
El amor crecerá como lo hacen las buganvillas,
y no habrá secretos ni palabras ausentes,
porque existiremos en un verso casual y eternamente;
sin dolor, sin delirio y hasta sin muerte.


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viernes 4 de diciembre de 2009

Después de ti



Después de ti, vendrá tu cuerpo;
querrás respirar en mi aliento,
y querrás beber inevitable mis ojos.
¿Por qué llegas a medianoche
por debajo de mis sueños?
¿Por qué te vistes de extranjero?

Apareces conjugando pájaros de tiempo,
te deslizas en mi alcoba, y al son de bellos acordes
desabrochas los murmullos de mi pelo.
Tu mirada huérfana me traspasa,
tus ojos hace tiempo que me aman,
y ya no importa si llegas o te marchas,
estremecida; te acunaré en mis entrañas.

Después de ti, vendrá tu cuerpo,
con los primeros rayos de la alborada,
e intentará capturar el aroma de mi espalda.
¿Por qué sollozan las sábanas?
Porque saben que no existes,

y eres sólo un recuerdo, un recuerdo de mi almohada.

jueves 3 de diciembre de 2009

Si te dieras esta noche



Dame tu terca serenidad
cuando vienes a mis ojos
buscando en ellos reposo.

Dame tu suave sensualidad
cuando llegas a mis muslos
con precipitado anhelo.

Dame un soplo de eternidad
y muere esta noche conmigo,
entre dulce pasión y deseo.

Dame tu exánime voluntad
y el total consentimiento,
que las palabras sean versos

y las miradas pecados de Adviento.

domingo 29 de noviembre de 2009

Es domingo

***

Te muestras sin límites ni coordenadas
en un universo de amor constante,
enlazas mis cabellos con versos y palabras
otoñándome en la belleza de tus instantes.

Floreces mis madrugadas con pétalos
evocadores y cantos de ruiseñores.
Caminas por instinto en los ecos olvidados
de mi piel desatendida de rubores,

y habitas mis despoblados horizontes
para inundarme en definitiva poesía:
con epicúreos besos, con azules pasiones.

Ya es vano olvidarte en el olvido
cuando siembras flores en mis manos
y mis labios se entreabren seducidos.

¿Tú quién eres?
¿Por qué profanas mi silencio con palabras?
Es domingo detrás de las ventanas.

jueves 26 de noviembre de 2009

Me diluyo en la mirada



Mirar a través de los espejos revueltos,
sin ver nada, con la mirada en el horizonte
al que van a morir los sueños fusilados,
(vi)viendo un eterno y descabellado presente.


Mirar la huida de la tarde -de un modo
absoluto- con un brillo inasible en la mirada;
mirando el silencio, cual esquina callada
en una calle de luz templada. Sin tiempo.

Mirar el destino en tus ojos, sin reproches,
para calmar de una vez la incertidumbre
y saber, ¡oh saber! si al menos por una noche
te entregaste al dulce sacramento de mi nombre.


Mirar tu cuerpo y el mío yacer enlazados,
sin pensar aún, que en breve olvidaré tus abrazos
en la memoria triste de otros labios no besados,
con los primeras gotas del rocío inaugurado.


Y ensimismada me diluyo en mirada inacabada.

lunes 23 de noviembre de 2009

Sola



Se ocultó en los mapas,
en los que no tienen nombre
para ahogar la voz
y resistir la hecatombe.

Se sumergió en los mares
del olvido y la paciencia,
para vestir de ausencia
los sueños tras los cristales.

Se refugió en las noches
de recuerdos vesánicos e insomnes;
para llorar dolor y beber hastío,
para emborracharse de instantes.

Se incluyó en las hojas secas
y se volvió consecuencia
en un eterno mar de amarillas yerbas.

Y el dolor se convirtió en obediencia.

Se escondió sin maletas,
liviana de equipaje para el largo viaje
de las madrugadas desiertas.

Y desde entonces la soledad callada
cada noche le habita la mirada,

y tras la soledad; ella, sólo ella, y nada.

viernes 20 de noviembre de 2009

Déjame



Déjame,
negar en todos los lenguajes aquello que me ofreces,
dejar atrás los sueños no estrenados,
colgar en el armario las caricias y los besos
y separar lo real de lo inventado.
Cansada de rumores en espejos incurables,
cansada de noches de presagios,
cansada del deseo que estremece
cuando la noche adolece de adioses,
y en mis pupilas te me apareces.
Hoy estoy buscando el verbo y la palabra milenaria
para decirte amor: - déjame que me vaya.
¡Déjame que me vaya amor! ¡Déjame solitaria!

jueves 19 de noviembre de 2009

Tristeza



La tristeza es como una noche sin luna,
es ceniza, es negro oscuro y es vacío.
Es como un liquen húmedo. Es amarga.
Duele y angustia en intenso escalofrío.

La tristeza en un segundo se apodera
de tu risa y te viste de óxido. Llora.

La tristeza es la ausencia de proyectos,
y la nostalgia en un tiempo de recuerdos.

La tristeza es el cementerio de los sueños,
el poema no escrito, es el carbón y el frío.
Es el desconsuelo de los besos olvidados,
y el salto repentino a ninguna parte del río.

La tristeza esta noche me arrebata el alma,
y retuerce despiadadamente mis entrañas.


La tristeza esta noche sabe a muerte y mata.