viernes, 16 de marzo de 2012

(con) versando con Carlos Salem




Si fuera un accidente geográfico, como decíamos en aquellos juegos  en los que sin saberlo ejercitábamos el arte de la metáfora, sería una catarata. Las palabras le fluyen en cascada y con esa caudalosa e intensa verticalidad conversa y escribe Carlos Salem.

Volvimos a los diablos azules porque Pilar no sólo acoge la poesía por la noche, también se implica y una vez más, con la mejor de las sonrisas, nos abrió las puertas por la mañana. Muchas gracias, Pilar.

Él, Carlos, a la hora de hacer poesía cree en la magia profunda y sencilla de las palabras. No necesita nenúfares ni alazanes para enfrentarse a los afectos y a la vida, simplemente oye el pulso del agua en los grifos de cada día y se deja llevar:


Si queréis seguir sus pasos:


Gracias, Carlos. Un millón de gracias por dejarnos espiarte, por tu cercanía, tu apasionada conversación y tus poemas.

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