viernes, 22 de julio de 2011

Dicen que fue en el río

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Ignoraba que un día los guijarros
serían su naufragio,
que la fuerza sostiene tanto como derrumba
y que una simple rana,
en su viscosidad, alcanza la medida
exacta de lo inédito,

por no saber, siquiera imaginaba
que detrás de un zumbido
hay otro, y después otro, y así infinitamente,
que las sombras son sombras
y los números soldados febriles,
que las vetas de mármol lloran siempre
espejos desnutridos,
y que el río, también es implacable;
no recuerdo su nombre,
apenas un dolor de pupitre confuso.

No tenía noción de lo cercano,
y sin embargo, nunca se alejó bastante.

18 comentarios:

Simplemente Mirella dijo...

Esa última frase encierra en si todo el contenido de los fragmentos llenos de reflexiones que lo anteceden...Nunca nos damos cuenta de lo evidente, de lo cercano que se encuentra alguien hasta que lo perdemos..bss

El Éxodo dijo...

Esos dos últimos versos... me tocan el alma.

Abrazos.

Anónimo dijo...

Y después dicen que el tiempo todo lo borra, que gran mentira.
Un beso Paloma, desde este invierno extraño de soles tristes.
Gino.

Anónimo dijo...

¡¡Magnífico!! Y escuchártelo, el no va más.

Un beso.

G.C

Charcos dijo...

el río es implacable como tu poesía querida Paloma, ya da igual de lo que nos hables, siempre lo abraza la belleza y esta vez a pesar de la tragedia la elevas a lo etéreo que nos estremece, esa música y tu voz........ oí hasta el agua del río y olí el pupitre.

poema de los que creo se quedarán en mi escasísima memoria

besicoss un montonazo

Anónimo dijo...

Los números soldados febriles y apenas un dolor de pupitre confuso....si es que no puede ser, querida Paloma, en cada poema tuyo un hallazgo que me da un pinchanzo.

Besos.

Juanma.

María Socorro Luis dijo...

Ese pupitre confuso...
Ay Paloma , qué poema mas intenso e inmenso...

Tantísimos besos.

jojoaquin dijo...

gran poema. Qué dominio del tono y del ritmo. Sin duda. Besos

Leonel Licea dijo...

Escucharte, leerte y quedar sin palabras, estremecido por tus versos y su mensaje, es algo que ya en esta página se ha vuelto una costumbre, y no por ello la verdad y grandeza de tu poesía deja de sorprenderme.
Poema inmenso como el inmenso dolor que me llega.

Un besazo Paloma, y un abrazo muy fuerte.
Leo

Liliana G. dijo...

Y cuántos secretos guardarán los guijarros en el río de la memoria, tantos, que tus versos los van deshojando como una flor mientras le dicen "me ama, no me ama, me ama..."

Bellísimo, Paloma, con todas las letras.

Un beso grande.

Amando Carabias dijo...

Para disfrutar a pesar de ese dolor que encierra, ya sabes, Paloma, #poemaac ;)

Cartas en la Noche dijo...

Ignoraba que la fuerza sostiene tanto como derrumba...
No olvidaré nunca estos versos.
Nunca jamás.
Carlos
http://eltorodebarro.blogspot.com/

EL GATO ESTEPARIO -víctor- dijo...

Un poema para leerlo muchas veces, es un poema rico en imágenes y lecturas. Me llega más la primera mitad.
El paso del tiempo es implacable...

Un beso, Paloma. Este poema me gusta mucho.

Cartas en la noche dijo...

Lo siento. Vengo. Me voy. Vuelvo a venir. Vuelvo a marcharme. Siempre por un versos distinto. Siempre por una distinta razón. Hoy, ahora, por esta autentica joya:
"No tenía noción de lo cercano,
y sin embargo, nunca se alejó bastante."
Con estos versos yo no me puedo ir.
Yo no me puedo ir...aunque me vaya
Carlos
http://eltorodebarro.blogspot.com/

Marisa dijo...

Siempre esperamos que la fuerza
de nuestro río
no se pierda entre guijarros.

Gracias Paloma por tu voz
y tu poema.

Un beso

Anónimo dijo...

LABERINTO (un poema de Henry Michaux)

Laberinto la vida, laberinto la muerte.
Laberinto sin fin, dice el maestro de Ho.

Todo se hunde, nada libera.
El suicida renace a una nueva pena.

La prisión se abre a otra prisión.
El pasillo se abre a otro pasillo:

Aquel que cree desenredar la madeja de su vida
no desenreda nada.

Nada desemboca en ninguna parte.
Los siglos también viven bajo tierra,
dice el Maestro de Ho.

Anónimo dijo...

Ríos con libélulas al ataque y barbos al escape.Renacuajos que se escapan. Luces y sombras de álamos que aplauden. Remansos.Barquitos de juncos
Y peligrosos remolinos.
A mí se me ahogo un amigo..
Melón

SANTIAGO LIBERAL dijo...

bello poema y escucharlo aún más grato.
ha sido un placer leerte y saludarte

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