martes, 11 de diciembre de 2012

(amphibia)























no llegará tu voz
a rescatarme
no llegará
y con la terca sombra de lo único
guardaré mi cabeza en un cajón
y ya sin nervios
sin ojos y sin lengua
adaptaré mi cuerpo
al frío de la sangre
y rezaré
desesperadamente
rezaré
para que mis pulmones
recuerden a sus branquias.

[foto: lilya corneli]

8 comentarios:

Ío dijo...

ay, Paloma, me es imposible decir nada congruente.
Voy a leerlo muchas veces.
Gracias.
Besos.

Ío

Antoni Barnils dijo...

Mucho de sacrificio rendido. Me gusta el planteamiento y su desenlace.

besos

Amando Carabias María dijo...

Un viaje de retorno al inicio acuático de la especie, a esas raíces que nos unen con todo ser viviente?
En todo caso, me gusta.

Ánima dijo...

Extraña regresión que nunca cesa, termita intolerable que horada y fresa...

Rendido me hallo hoy.

Beso, Paloma.


Narci M. Ventanas dijo...

Para sobrevivir... nada mejor que adaptarse al medio y asumir los cambios, aunque nunca hay que perder la esperanza de ese rescate.

Besos

antonio molina medina dijo...

Tu vos quedará impresa en mi mente
con el aire fresco de la mañana,
catapultando los sentimientos y
abrazando el alma que no siento.

un saludo

y gracias por tus poemas.

antonio

Lapislazuli dijo...

El retorno al inicio... buen final
Abrazo

La cueva de los locos dijo...

Precioso.

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