miércoles, 2 de agosto de 2017

(en este sueño)























en este sueño
de macetas y rúcula
lo suprimido
nos pertenece
así la oscuridad
y sus versiones
las islas y sus bocas
el des-ayuno

(en este sueño nadie sufre)

así el péndulo 
de los finales
con su palabra torpe
—en la belleza única del tacto—
se queda inmóvil.
foto: oprisco

2 comentarios:

DARX VADER dijo...

Las metáforas y giros poéticos de la autora son de difícil resolución pues varían en su obra de un poema a otro sin seguir un nexo común,las interpretaciones finales son ambiguas y a veces ininteligibles en muchos poemas por lo ya expuesto, nos queda además el regusto de la autoría por la oscuridad y la desesperanza vital que causa desasosiego y angustia al lector en todo momento y hace poco recomendable la lectura pues nunca hay un guiño esperanzador.
Aunque lo que sí nos queda claro es el amor de la autora por la horticultura urbana de macetas,lechugas,mantillo,larvas,...

Miguel Ángel Curiel Nuñez dijo...

o sea, como la poesía de Emily Dickinson, o la prosa poética de María Zambrano, no Ajmatova que es más previsible, pero si la otra rusa llamada Marina. O aquella judía argentina llamada Alejandra: todas ellas ambiguas, extrañamente ambiguas, y muchas veces desesperanzadas, escribiendo poemas rotos, extrañamente rotos pues hablaban desde más allá del lenguaje, con lenguaje roto de lo roto ¿O no?

Buscar este blog

FEEDJIT Live Traffic Feed