lunes, 28 de mayo de 2012

ensayo




























ocupo cada día mi lugar
por la casa escenario,
transcurro
como si no estuviera,
camino
con una dignidad de mueble usado
simulándome erguida,

a veces me recuerdo
en un cuadro minúsculo,
en la edad de una lámpara,
junto a las flores secas,

otras hago un bizcocho
con toda la ternura,

ocupo cada día mi lugar
y vivo en la memoria de otros párpados.

[foto: plis7li]

martes, 15 de mayo de 2012

como la hache no pronunciada

























sólo procuro
dentro de mí el agua
para decir
la secreta humedad
que protege tu ausencia,
y sólo digo
un silencio, mi amor,
sólo un silencio
en la suave mudez
que envuelve la palabra,
sólo procuro
libélulas y sol
y versos que repiten,
y digo ven             
para decir el tacto.

[foto: gonzo suárez]

lunes, 7 de mayo de 2012

Nuevo poemario de Elvira Daudet: Cuaderno del delirio


                      



Enfrentarse al espejo de la verdad desnuda no es un ejercicio fácil se mire como se mire y mucho menos si se hace a través de los ojos de la experiencia que disecciona la herida, no en busca de respuestas —qué sentido tendría—, sino desde la madurez del que llega con la mochila llena y se detiene en una piedra del camino a rememorar, a contemplar, a reflexionar. Elvira se enfrenta a Elvira en “Cuaderno del delirio” y el resultado es un bellísimo poemario que sangra huyendo de las trampas de la memoria.

La Daudet no se complace simplemente en “expulsar” el dolor, una sabe al leerla que ha sido un exorcismo necesario y que aquellas palabras susurradas delante de una cámara, a modo de confidencia, adquieren de pronto un brutal significado: "yo no pude parar de llorar mientras lo escribía".

"Cuaderno del delirio" tiene una poesía cargada de tristeza, sí, pero es la tristeza de una mujer que imprime a sus versos su inagotable fuerza vital y su particular manera de indagar y explorar los entresijos de su propia geografía emocional. Un alto en el camino, decía, que quizás ha sido inevitable para seguir y reconciliarse con su yo más íntimo.

Poesía del amor perdido que tiene algo de determinismo anticipado: <<“Para siempre”. Y cumplí mi palabra:/ no te pude olvidar ni un solo día>>. Versos que sobrecogen de hermosura: <<te descuelgas del pubis de la noche/ en lianas de estrellas,/ te ovillas a mi lado y me preguntas>>; y otros que, aún siendo terribles por el dolor inhumano que transmiten (y en el que hacen transitar al lector), no consiguen evadirse de la belleza: <<¡Amor cuántas viviendas llené con tus escombros!/ (…)/ hasta ocuparlo todo: el comedor,/ la mesa de trabajo, el potro de tortura de mi cama,/ pudriéndome los sueños y la vida/ con el jugo de la baba agridulce>>.

Bueno, que me enredo, y, al final, el único objetivo de esta entrada era presentaros la edición completa y digital de este fascinante y último poemario de Elvira Daudet, y digo completa porque una parte fue publicada por Jaime Alejandre en esa preciosa colección que dirige: Hazversidades poéticas.

Como un regalo de la gran poeta Elvira Daudet y con una delicada y cuidadísima edición a cargo de Luisa Navarrete, aquí está. Disfrutadlo.

viernes, 4 de mayo de 2012

solitude





























Quien ha excavado el pozo y sube el agua yacente
arriesga el corazón en la separación de sus manos.
 René Char
mira a su alrededor
en busca de,
para averiguar qué,
mira con unos ojos distintos
de tibia luz,
de esquinas minuciosas,
de agua bajo el agua,

mira con avidez los pronombres
porque ya no recuerda  
la vibración que inflama,

se mira,
se penetra, se ahonda y se derrumba
justo al límite,
en la belleza cóncava
    de un suspiro.

[foto: daniel southard]

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